Biografía de Miller

¿Y... quien es ese negro que está aprendiendo a amar más?
Soy un Afro descendiente colombiano del Corregimiento Guachené que pertenece al municipio de Caloto Norte del Cauca, ciudad confederada. Guachené esta ubicado al norte del departamento del Cauca, limita con el departamento del Valle del cauca, más precisamente vecino a la ciudad de Cali. Es una hermosa tierra a la que llamo tierra de Dios. Guachené tierra de Dios. Así titula una canción que compuse y en sus primeras líneas dice: Toma conciencia de todo mí ser cuando lejos de casa tengo que ver, que tierra más linda que es Guachené y es tierra de Dios. Es de Dios por esta sencilla razón: hay tanta potencialidad y calidad humana en las personas que allí viven, tanta riqueza cultural y confianza en la providencia de Dios que es imposible no reconocer en ella, presencia amorosa.
Mi nombre es Miller Hernández Díaz, tengo 28 años, nací el tres de agosto de 1978. Mi mamá se llama Ana cília Díaz Chará, una mujer a la que quiero y aprecio mucho. Mi padre Marco Aurelio Hernández, murió en el año 1999, tengo 2 hermanas y 1 hermano, mis 2 hermanas Yiribél Hernández Díaz tiene 2 bellas hijas, sus nombres: Karen Andrea González Hernández, Cristina González Hernández, mi otra hermana es Edna yulieth Hernández hermana menor por parte a padre. Mi hermano mayor: Marco Aurelio Hernández Díaz lleva el mismo nombre de mi padre, es decir, un prototipo de él… así dice la gente… la gente cuando habla…
Yo no nací en Guachené, nací en La Paila, Padilla Cauca, pero en Guachené viví o me crié una bella temporada que quisiera llamar el paso a mi mayoría de edad, de 8 a 20 años, aprendí en su escuela, crecí con sus niños, de tal forma que me hice uno de ellos, este proceso me hace pensar en aquella canción que dice: “Lo que importa no es donde se nace ni donde se muere, sino donde se lucha”, Me alimenté en este ambiente social, cultural, política y religiosamente, hoy estos aspectos son los que me han servido de base para seguir construyéndome, preparándome en comunidad con otros para aprender a dar razón de mi esperanza, de mi y fe desde lo que soy.
Ingresé a la congregación de los Misioneros del Verbo Divino en el año 2001 y esta experiencia en la congregación me ratifica el sentimiento de la expresión “lo que importa no es donde se nace ni donde se muere, si no donde se lucha”. Porqué desde mi ingreso a la congregación no he hecho otra cosa que compartir mi vida con mucha gente de distintos lugares, viviendo, aprendiendo y luchando con ellos.
Realicé mi aspirantado en la ciudad de Medellín donde aprendí y di mucho de mí a la vez que conocí mucha gente bella. Mi postulantado lo hice en Bogotá, fue también una bella experiencia de conocimiento a mucha gente a la vez que de reencuentro con muchos amigos y familiares que salieron un día cualquiera migrando de Guachené y La Paila, buscando un empleo con miras a mejorar su calidad de vida en la ciudad (esto es lo que ellos comparten), mi noviciado lo realicé el bello País del Ecuador donde también tuve una experiencia bastante importante para el alimento de mi vida religiosa misionera, hasta este tiempo que estoy de nuevo en la ciudad de Bogotá realizando el post- noviciado, muy alegre, muy contento, con dificultades, pero estas hacen parte de mi proceso y de mi vida.

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